Ante la inacción de las
autoridades, en Zeballos, La Esmeralda y, principalmente, La Carolina, la gente
sólo puede ducharse, ir al baño y lavar la ropa y los platos gracias a la ayuda
de otras personas de la cuadra, que cuentan con un costoso aparato bombeador.
Vecinos de distintos barrios de
Florencio Varela están hace casi un mes sin agua en sus casas y, ante la
inacción de las autoridades, deben recurrir a la solidaridad de otras personas
para llevar adelante cuestiones básicas como ir al baño, ducharse o lavar los
platos y la ropa.
La situación se produce en
distintas zonas de Zeballos y La Esmeralda, pero sin dudas el epicentro es el
barrio La Carolina de Ingeniero Allan, donde la gente lleva ya 25 días sin una
gota de agua.
María Teresa Encina, residente en
calle 1134 entre Republiqueta y Pirá, de ese sector, confesó en diálogo con El
Quilmeño que "es desesperante estar tantos días sin algo fundamental como
es el agua".
"Esta semana se va a cumplir
un mes sin el servicio. Tenemos que hacer malabares para cuidar la poca agua
que conseguimos gracias a algunos vecinos que tienen un bombeador y nos
prestan", expresó.
Sin embargo, el aparato es muy
costoso: "Hoy cuesta unos 20 mil pesos y son contados los que tienen esa
posibilidad. Nosotros somos feriantes y no nos alcanza". "Dejo
abierta todas las canillas con una palangana, pero siempre está seco. No viene
el agua ni de día ni de noche. Ni siquiera con todo lo que llovió el jueves
pasado salió una gota", se lamentó.
Al relatar el periplo que realiza
para ahorrar agua, Encina contó que "raciono el agua en dos tachos azules:
uno lo uso para lavar los platos y bañarme; el otro lo tengo en la cocina para
utilizarlo ahí. Tengo que medirme terriblemente".
"Para colmo en la cuadra hay
chicos, madres con hijos, yo tengo una nena de 6 años. ¿Cómo hacemos para
lavarles la ropa? Se lava lo justo y lo necesario, porque si no, nos quedamos
sin nada", agregó.
La vecina detalló que la situación
puede ponerse todavía peor si falla el suministro eléctrico: "Cuando se
corta la luz, se nos hace imposible tener agua porque las máquinas no
funcionan. Por suerte, siempre volvió en el día. Si no, no me quiero imaginar
qué pasaría".
Y cargó contra las autoridades
por la falta de soluciones para un reclamo tan vital: "Nadie se hace cargo
desde el municipio. Nunca hubo un compromiso, ni una ayuda".

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