El intendente puede enviar a un
funcionario al recinto. Asegura que son sólo 107 contratos rescindidos.
La guerra ciega entre el
sabbatellismo y Ramiro Tagliaferro no da tregua, y esta vez la oposición al
intendente macrista logró acertar un golpe. Con ayuda del massismo, los hombres
del ex titular del Afsca aprobaron una interpelación a Tagliaferro por los
despidos en Morón.
Así, el ex de María Eugenia Vidal
deberá bajar al recinto del Concejo Deliberante en un plazo máximo de 15 días
para dar explicaciones del caso o bien enviar a algún funcionario de jerarquía
en su reemplazo, tal como se espera que haga.
Las cifras de los despidos no
concuerdan entre la oposición y el oficialismo. En la municipalidad dicen que
son 107 contratos caídos, mientras que el kirchnerismo habla de entre 250 y 300
trabajadores afuera de sus puestos de trabajo.
Como sea, fuentes de la
municipalidad aseguran que de una planta de cerca de 4 mil empleados no se está
ni cerca de “despidos masivos”, como denuncia Nuevo Encuentro. Es más, el
propio Martín Sabbatella echó a cerca de mil trabajadores cuando asumió en
Morón en 1999, mientras la prensa local mencionaba por lo menos la bajad de 500
trabajadores.
Llamó la atención el rol que
ocuparon los concejales de Sergio Massa, que hasta ahora venían mostrándose
cercanos al oficialismo.
El referente del espacio, Martín
Marinucci, argumentó que “no estamos de acuerdo con los despidos ni los del año
899 del sabbatellismo, ni los de hoy en día, siempre que sean injustificados”.
“Creemos que lo más sano es que
el intendente o quien él disponga del Ejecutivo venga al recinto y clarifique
esta situación”, sostuvo Marinucci y le hizo un guiño a Tagliaferro:
“Aparentemente hay ex empleados que no han sido despedidos, sino que quienes
han puesto vencimiento de su prestación laboral fue la gestión anterior debido
a la precarización en la que se encontraban”.
No obstante, en el macrismo no
escondieron la bronca que mastican por el acompañamiento del Frente Renovador
al sabbatellismo, y acusan a los massistas de pedir “dádivas” al intendente y
luego “apretarlo porque no llegan los contratos”.
La relación de fuerzas en el
Concejo augura un año áspero para Tagliaferro. El intendente cuenta con 8
ediles, los mismos que tiene el FPV, mientras que hay 7 del Frente Renovador
(clave entonces en la definición de los proyectos) y 1 concejal socialista.
El jueves, luego de una sesión
extraordinaria cargada de tensión, se votó por mayoría de 15 contra 8 negativos
(el concejal socialista estuvo ausente) el pedido de concurrencia del
intendente al recinto, previsto en el artículo 108 inciso 7 de la Ley Orgánica
de las Municipalidades.
En el oficialismo adelantaron que
concurrirán al recinto y aprovecharán para exponer la denuncia penal que hizo
la directora de Niñez y Juventud por los agravios y amenazas que recibió por
parte de ex empleados, que habrían faltado a sus funciones en la municipalidad.
“Parte de las personas que
realizaron las amenazas abandonaron sus puestos de trabajo el pasado 28 de
enero, cerrando con llave el Centro de Desarrollo Infantil del Barrio Carlos
Gardel, en El Palomar, abandonando sus obligaciones laborales de forma
unilateral”, denunció la directora del área, Antonella Belleri.
Belleri sostuvo además que el 6
de marzo “frente a la gravedad del caso de Cintia Verónica Laudonio, quien
falleció luego de recibir una fuerte golpiza por parte de su ex marido, la
Dirección de Niñez y Juventud solicitó al equipo de profesionales del Servicio
Local que se acercaran para contener y asistir a sus hijos. De los 18
profesionales que trabajaban para la Dirección, ninguno de ellos pudo cumplir con
lo solicitado, lo que da cuenta de una actitud desaprensiva y de total
desinterés”.

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