Proveniente del movimiento
obrero, es una jornada de reivindicaciones sociales y laborales. Se conmemora
en todo el mundo en recuerdo de los obreros ejecutados en Chicago, tras la
protesta en la cual exigían ocho horas de trabajo. En la historia argentina, la
fecha también resulta emblemática.
El distrito se une a la
celebración mundial del Día de los Trabajadores o 1° de Mayo. Se trata de una
fecha que resignifica al asalariado, al empleado, a aquella persona que
desempeña un determinado rol en la producción, a fin de autoabastecerse y
generar un avance y proyección a nivel nacional.
Procedente del movimiento obrero,
es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar reivindicaciones
sociales y laborales. Se comenzó a conmemorar tras la ejecución de trabajadores
en Chicago -en 1887- y a partir del acuerdo del Congreso Obrero Socialista de
la Segunda Internacional, realizado en París en 1889.
Si bien con el tiempo se ha
vuelto un festejo, originalmente se trata de un día de lucha y de homenaje a
los mártires de Chicago. En Argentina, esta fecha también ha logrado
instaurarse como un evento propio más allá de la reconocida historia
estadounidense.
La historia remonta a los
sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por su
participación en las jornadas de disputa por la consecución de la jornada
laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo
y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de
Haymarket.
Los sucesión de acontecimientos
que dieron lugar a esta celebración tienen que ver con los albores de la
revolución industrial en los Estados Unidos. El reclamo de cabecera, más allá
de una lista de mejoras pendientes, era que la jornada fuera de 8 horas. El
lema era: “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas
para la casa”.
Con esta exigencia como eje, se
produjeron varios movimientos a lo largo de la historia que cuestionaron el
sistema impuesto y actuaron en consecuencia de cambios. Muchas vidas se
perdieron y su reivindicación dio la vuelta al mundo.
En Argentina
Se comienza a conmemorar desde
fines del siglo XIX. El primer acto se realizó en 1890, en el Prado Español de
Buenos Aires, y contó con la participación de numerosos movimientos obreros,
integrados en su mayoría por inmigrantes -alemanes, italianos, españoles y
portugueses-.
A partir de la primera
presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952), la conmemoración del día del
trabajador alcanzó una notable importancia. Esto se debe a la cantidad de
celebraciones multitudinarias en todo el país y a la amplia lista de mejoras
laborales, en las categorías más bajas de los escalafones, logradas por el
peronismo.
A raíz de estas menciones, entre
otras, y las diversas manifestaciones que dejaron una huella, el 1º de Mayo se
convirtió en un día emblemático. Una de las más destacadas fue la convocatoria
de los obreros en la Plaza de Mayo, quienes llegaban en multitud desde temprano
para escuchar el discurso del presidente Perón.
La celebración que agrupa
culturas
Muchos países rememoran el
Primero de Mayo como el origen del Movimiento Obrero moderno. Hay algunos que
no lo hacen, siendo en general países de colonización británica, como Estados
Unidos de Norteamérica y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el
primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre.
En Australia, en tanto, cada
estado federal decide la fecha de celebración. En 1954, el papa católico Pío
XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como
festividad de San José Obrero. En Portugal el Día Internacional de los
Trabajadores se comenzó a celebrar libremente tras el triunfo de la Revolución
de los claveles el 25 de abril de 1974.
Mientras que en las grandes
ciudades se realizan manifestaciones promovidas por los sindicatos como la
Inter-CGT (Confederación General de Trabajadores Portugueses – Inter) o la
Confederación Sindical de UGT (Unión General de Trabajadores).

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