Fue una idea de Bullrich.
Rodríguez Larreta adhirió pero no quiere reprimir. Hoy quedó cortado el
metrobús.
El protocolo antipiquetes
anunciado por Patricia Bullrich en febrero no se cumple en la Ciudad de Buenos
Aires, donde este mediodía el Metrobús de la 9 de julio fue cortado por una
decena de organizaciones sociales, lideradas por el Frente Darío Santillán y la
Corriente Nacional.
Durante ese lapso, el ministerio
de Justicia y Seguridad porteño, a cargo de Martín Ocampo, no pudo seguir los
pasos del protocolo que la Ciudad de Buenos Aires adhirió en el verano junto a
otras 22 provincias, e indica para eso casos mover a los manifestantes por la
fuerza hasta despejar el camino.
Bullrich no los perdonó. “Esto es
un tema de la Policía Federal” que fue traspasada a la Ciudad, se desligó la
ministra, abordada por la prensa al salir del hospital Churruca, donde había
ido a visitar al herido jefe de la División Antisecuestros de la Policía
Federal Argentina (PFA), Gustavo Santos Díaz.
Cuando la ministra Patricia
Bullrich anunció al inicio del gobierno de Macri que se implementaría un
protocolo antipiquetes, no explicó que quedaría en mano de los gobiernos
locales.
Fue la primera vez que la
ministra aclaró que su rol en el protocolo antipiquetes es mínimo: sólo
interviene en territorio federal, como las autopistas, ypara el resto de las
protestas deben implementarlo los gobiernos provinciales.
Y la mayor víctima de esa idea es
Horacio Rodríguez Larreta, primer jefe de Gobierno que tiene a cargo todos los
policías que circulan por la Ciudad de Buenos Aires, quienes esta semana no
impidieron que sea imposible transitar por el microcentro.
Ayer, la 9 de julio también
estuvo cortada por una protesta de taxistas contra la aplicación Uber, aunque
en ese caso hubo un acuerdo para que al menos funcione el Metrobús, el carril
exclusivo de los colectivos e insignia del macrismo.
No ocurrió lo mismo esta mañana,
cuando los manifestantes arribaron dispuestos a enfrenarse a la policía y
permanecieron todo el mediodía, un buen ejemplo del caos en que se está
convirtiendo el centro porteño, con piquetes que se superponen o escalonan.
En el gobierno porteño dicen que
desalojarlos es imposible. “Estos grupos ponen al frente a niños y mujeres para
que no avancemos con la policía. Patricia (Bullrich) no puede pedir que los
desalojemos a palos”, explicaron a LPO.
En las oficinas de Bolívar 1
marcan otro detalle no menor: la mayoría de las protestas en el microcentro
porteño son por reclamos contra el Gobierno nacional, que en tal caso es el
encargado de encauzar el diálogo, como plantea el primer paso del protocolo.
Recuerdan, por ejemplo, que esta
semana se encadenaron en el Ministerio de Economía empleados de Cresta Roja, la
conflictiva avícola que Macri visitó hace un mes. La policía federal se encargó
de desalojarlos.
Y ya son habituales las
comunicaciones entre funcionarios de Seguridad porteña y el Ministerio de
Desarrollo Social de la Nación, donde se distribuyen los planes sociales
reclamados en los piquetes.
Cerca de Bullrich reivindican el
protocolo y recuerdan que en las últimas manifestaciones de la agrupación
Libres del Sur en las autopistas del área metropolitana lograron dejar un
carril libre.
En todos los cortes de ruta que
es nuestra jurisdicción hemos liberado un carril, si Larreta no puede liberar
un Metrobus, que lo explique él, afirman allegados a la ministra Bullrich.
“Si Larreta no puede liberar la
Metrobús qué lo explique”, desafían. “¿Acaso alguien se fijó si se terminaron
los piquetes en el resto del país?”, responden en la Ciudad.
No parece estar funcionando
mucho: en las últimas semanas hubo protestas en las principales ciudades en
contra del tarifazo de gas y no se vieron policías interviniendo.
De hecho, la protesta de este
mediodía en el Obelisco por agrupaciones de izquierda que impugnan el rumbo
general del Gobierno, fue convocada también en Necochea, Jujuy, Córdoba,
Tucumán, Chaco y Alto Valle. Sólo que no hubo cámaras para mostrarlas lejos de
la 9 de Julio.

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