El acuerdo que Daniel Zisuela
pensó tener con el Pereyrismo se rompió, y como todo lo que Julio Pereyra
señala con el dedo, se termina cuando él quiere. La pérdida de la presidencia
del consejo deliberante por parte del Frente Renovador muestra una gran fragilidad
además de dejar en evidencia la poca lectura de posibles escenarios políticos
adversos, quizás como producto de la miopía propia de los que no entienden que
en política no todo es “negociación y venta de bicocas”, alguna vez hay que
plantar posición y defenderla como en general lo han hecho los políticos
auténticos.
Si Daniel Zisuela realmente
hubiese tenido el poder político construido desde el pueblo y no como producto
de las negociaciones, a quienes hoy aportan para quitarle la presidencia por la
simple indicación de un dedòcrata, les hubiese significado un costo político
que pagar luego por lo cual la decisión no hubiese sido tan sencilla. Pero como
todo lo artificial se cae solo transformándose en un comentario efímero y más
en un chisme de pasillo que como un hecho político, el llegar
solo por aportes económicos y el oportunismo no hace otra cosa que
construir un trono de gelatina.
Cuando un político no guarda
verdadero apoyo popular y solo consigue cierto posicionamiento mediante
mecanismos de “negociación y rosca”, quien tiene el poder de voltearlo o
ponerle palos en la rueda, no paga ningún costo político. A decir verdad, Quien
aprovecha esta situación de la falta de construcción política genuina de un
dirigente para aplastarlo, se muestra más fuerte e inteligente.
Si de parte del
Frente renovador hubiese un sólido y genuino apoyo popular, ya estaría Sergio Massa moviendo los hilos de forma visible.
Esa es otra señal de gran fragilidad. No solo de la rosca vive el político…El verdadero apoyo popular y el auténtico reconocimiento dirigencial también cuentan en esto...

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