Por medio de la religión,
intendentes, intelectuales y legisladores de todos los sectores se juntaron y
firmaron el pacto. Un compromiso con la Iglesia y un sector del justicialismo
que apunta a renovar relaciones Lo que no pueden la política y las diferencias
ideológicas, lo puede la religión. Y más precisamente, el Papa Francisco.
Primero fueron doce intendentes
justicialistas los que se reunieron en Merlo y sellaron el Pacto de San Antonio
de Padua (recibió ese nombre por la localidad donde se firmó), basado en un
compromiso para encarar una serie de acciones comunes destinadas a luchar
contra el narcotráfico y la trata de personas, enfrentar la pobreza y la
desnutrición infantil, y combatir la violencia de género, entre otras.
Muchos fueron los flamantes
intendentes del Conurbano, los integrantes del denominado Grupo de los Ocho,
pioneros en este pacto. Este sector nuclea a jóvenes mandatarios, como Martín
Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray
(Esteban Echeverría), Juan
Zabaleta (Hurlingham), Ariel Sujarchuk (Escobar), Mariano Cascallares
(Almirante Brown), Gabriel Katopodis (San Martín), Leonardo Nardini (Malvinas
Argentinas) y Gustavo Menéndez (Merlo).
Es que las acciones de este grupo
apuntan a diferenciarse del viejo peronismo de la Provincia y a mostrarse del
lado renovador del PJ. “El mensaje que nos dejaron las urnas es de renovación;
se han renovado muchas intendencias en cuanto al color político, pero el
peronismo también se ha renovado a sí mismo en muchos lugares, y algunos muy
importantes”, dijo a La Tecla un integrante del Grupo de los Ocho.
Y esa renovación que buscan desde
el PJ también se encuadra en el diálogo con los otros sectores. Por ese motivo,
el PRO, la UCR y el Frente Renovador se sumaron a la convocatoria, y en Capital
Federal se ratificó el pacto firmado en Merlo. Intendentes, legisladores y
organizaciones gremiales y sindicales se comprometieron a transformar el
mensaje del Papa en políticas de Estado. “Esto no es solamente la foto, acá hay
un compromiso asumido”, dijeron a La Tecla.
“La gente quiere que nos sentemos
a charlar y trabajar sobre los problemas comunes que tienen los vecinos, y no
que haya más peleas. Nos tienen que encontrar a los políticos codo a codo y no
a los codazos entre los dirigentes. Y ésa es la gran apuesta y la gran necesidad.
La imagen del Papa Francisco nos une”, señaló un flamante jefe comunal a este
medio.
Pero, más allá de asumir el
mensaje de la Iglesia y bregar por su cumplimiento, el en-cuentro entre los
distintos sectores es un mensaje político fuerte en cuanto a la comunicación y
el diálogo entre ellos. Y especialmente a la relación que tendrán en el futuro.
“Fue el encuentro político más
importante de lo que va del año”, afirmó a La Tecla el intendente de Merlo,
Gustavo Menéndez. “Creo que es un camino que deberíamos profundizar todos. La
hermosa foto de unidad nacional, sí, pero todos sabemos a qué vinimos”, agregó
el mandatario.
A pesar de esto, todos quisieron
estar en la foto y no perderse la oportunidad de mostrarse recibiendo el
mensaje de uno de los máximos líderes mundiales, como lo es Sumo Pontífice. “De
esto salimos juntos o no salimos. Las diferencias nos tienen que servir para
complementarnos”, indicaron desde el justicialismo tras la suma de los otros
sectores al manifiesto papal.
El mensaje de la Iglesia es
claro, y el compromiso asumido por cada uno de los que firmaron, también. Todos
tratan de resaltar que “no fuimos por la foto” sino por la obra de Francisco.
El tiempo dirá si el compromiso de los jefes comunales se cumple. Pero,
también, el mensaje político es fuerte, tanto del lado del justicialismo como
del oficialismo. Ambos encontraron, al parecer, un nuevo espacio de diálogo y
de relación que meses atrás se tornaba imposible.

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