Prevé recaudar 20 millones en
multas, con descuentos a casas familiares. El proyecto adelantado a LPO.
El macrista Martiniano Molina
prepara su propio blanqueo en Quilmes, aunque no de capitales sino de edificios
ilegales. La norma que se negocia en silencio en el Concejo Deliberante busca
ordenar el boom de la construcción que creció sin control en la gestión de
Francisco “Barba” Gutiérrez y en el último tramo del mandato de Sergio “Chino”
Villordo.
Los detalles de este “sinceramiento”
en la construcción quilmeña, que casi no trascendió en el distrito, fueron
adelantados a LPO por el secretario de Gobierno Fernando Pérez, que pretende
recaudar cerca de 20 millones en concepto de multas, con bonificaciones a las
viviendas familiares.
En los últimos diez años el
mercado inmobiliario de Quilmes fue de los más movidos del Conurbano, con
suntuosos countries y barrios privados, además de establecimientos industriales
y torres en el centro, todo en un esquema de construcción indiscriminada.
Por eso, son cientos de comercios
y viviendas, sobre de propiedad horizontal que no están regularizados y no
tienen escritura, por no tener planos aprobados. Muchas de estas construcciones
están bien hechas y son seguras, pero por no tener el dinero para hacer los
planos o no tener subdividido el terreno o por simple burocracia, no fueron
habilitados.
El intendente chef, no sin cierto
dilema moral por el “blanqueo” y ante la evidente inviabilidad de ponerse a
demoler edificios, se lanzó a ordenarlos con un proyecto que en rigor tiene
antecedentes con tentativas de gestiones anteriores, aunque fueron
direccionadas principalmente al área comercial.
En este caso, la iniciativa
contempla a todas las construcción del distrito que estén fuera de las normas
vigentes, menos a las que refieren a los boliches y bares nocturnos, es decir a
los de la afamada noche quilmeña, en los que avanzarían con clausuras en caso
de no estar en regla.
Las multas a los edificios que
entren en el blanqueo serían en promedio entre 450% y 650% de los derechos de
construcción que nunca pagaron, fijados en la fiscal tributaria. A los barrios
privados que no estén en regla la pena será la máxima, que supera en seis veces
lo que debían haber abonado al construir.
“Los constructores no son
inocentes, los empresarios y los comerciantes que tienen edificios fuera de
regla tampoco, pero ¿qué hacemos para solucionarlo. Los dejamos en la
ilegalidad o nos ponemos a ordenarlo?”, se preguntó el secretario de Gobierno,
en diálogo con este medio.
“¿Cómo haces para mandar a
demoler un colegio, un local de cualquier comercio, un edificio con
viviendas?”, lanzó el radical Pérez.
La ordenanza tiene una finalidad
social. Hay muchos casos, sobre todo en la periferia del distrito, donde hay
lotes subdivididos por las propias familias. De un padre a un hijo que le cede
una porción de su terreno para hacer su casa y terminan habiendo tres o cuatro
viviendas en el mismo, sin ningún plano oficial.
Para esas viviendas, comentó
Pérez, la multa será del 70%, la más chica de todas, y además se les dará la
posibilidad de financiar en 12 cuotas el pago de los planos, que son caros por
arriba de los 10 mil pesos. El plano aprobado será entregado al finalizar al
saldar la última cuota. Esto sería para viviendas unifamiliares y
multifamiliares hasta tres unidades por lote.
Una iniciativa complementaria se
está trabajando en convenio con la Universidad Nacional de Quilmes, la UTN y la
UBA para tomar pasantes en la planta municipal para tener inspectores de aquí
en más, pero lo primero es el blanqueo.
La negociación en el Concejo
El proyecto está siendo analizado
en las comisiones del HCD, aunque por ahora los ediles no han salido a
manifestar su postura. El oficialismo espera que sea aprobado en el corto
plazo, pero cuenta con una oposición férrea del kirchnerismo, con quien el intendente
se enfrentó sobretodo luego de denunciar penalmente al ex alcalde Gutiérrez.
“Es una fuente de financiamiento
importante, quizá de más de 20 millones de pesos –insistió Pérez-. De todas
formas, estamos abiertos a que se presenten alternativas con opciones
superadoras. Por nuestra parte, es la propuesta que tenemos para ordenar un
desastre que no hicimos nosotros”.
Cambiemos cuenta con 8 concejales
propios, mientras tiene 3 aliados del Frente Comunal Quilmeño que entraron con
el massismo en 2013; hay otro aliado con un bloque unipersonal, Jose Casazza,
de la vieja guardia peronista. Mientras hay 3 concejales del ex candidato
massista, Walter “Sapito” Queijeiro y 9 del FPV.

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