Tal como hizo en la Ciudad, el
presidente comenzó a centralizar la gestión. Recelos de los ministros.
Mauricio Macri reconoció que el
actual modelo de fragmentación del gabinete para que nadie tenga poder excepto
él mismo ya fracasó y por eso comenzó a centralizar la gestión tal como hizo en
su paso por el gobierno porteño con la figura de Horacio Rodríguez Larreta.
El presidente depositó en Mario
Quintana, vicejefe de gabinete, la función del CEO del gobierno que tenía en la
Ciudad el ahora jefe de gobierno.
El ex dueño de Farmacity cumple
un rol como el que tenía Larreta, quien en la Ciudad estaba más encima de la
gestión que el propio Macri.
En ese sentido, el secretario de
Coordinación Interministerial cumple la función que en los papeles le tocaría
al jefe de gabinete. Pero Macri le dejó en los hechos a Marcos Peña la función
que cumplía en el gobierno porteño: el monopolio de la comunicación y la
campaña.
Quintana es quien participa de
todas las reuniones de “seguimiento” de cada ministerio y está pegado a Macri:
tiene el despacho en la Rosada a metros del presidente y se sienta al lado del
Jefe de Estado en las reuniones de mayor importancia.
Este fin de semana fue una
muestra cabal de la promoción de Quintana: el sábado acompañó a Macri en una
inédita reunión de seguimiento de Hacienda y el domingo ambos vieron juntos la
final de la Copa Davis en la quinta Los Abrojos del matrimonio presidencial.
Recelos
El ascenso de Quintana no es sólo
una cuestión simbólica: se mete en todas las carteras para controlar el manejo
de los presupuestos de cada área y para exigir el cumplimiento de las metas que
se plantea cada ministro.
La intromisión del ex Farmacity
genera el recelo de los ministros que se sienten inspeccionados como en un
panóptico. “Hace un año vendía remedios y galletitas, y ahora parece que es
experto de todos los temas”, se queja un ministro.
Algunos ministros creen que
Quintana les va a poner “controllers” en sus carteras, es decir, una suerte de
interventores.
En ese sentido, Quintana intenta
colocar “viceministros” en varias áreas, como Cancillería –un puesto vacante
luego de que Susana Malcorra echara al radical Carlos Foradori- Ambiente,
Agroindustria y Salud. Este último ministerio, a cargo de Lemus, está en la
mira del coequiper de Quintana, Gustavo Lopetegui, el otro vicejefe de
gabinete.
En Casa Rosada admitieron que
podría haber cambios en ese sentido antes de fin de año. El propio Peña
confirmó el viernes que, si bien no piensan cambiar ministros, "en
cualquier gobierno siempre puede haber discusiones de segundas y terceras
líneas por distintas razones, sobre todo porque se armó un equipo en muy poco
tiempo".

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