Julio Pereyra está atravesando el
peor momento de sus más de 20 años como Intendente. La denuncia por
enriquecimiento ilícito que le hizo la diputada Elisa Carrió y la celeridad con
la que el Juez Armella se está moviendo en la causa, hacen que la situación del
funcionario se vea cada día más comprometida.
A tal punto llega su preocupación
que el viejo Barón del Conurbano resolvió desplegar todas sus habilidades para
tratar de conservar el poco capital político que le queda. El acuerdo que selló
con los renovadores locales y derivó en el desplazamiento de Dardo Ottonello de
la presidencia del Concejo es la más clara prueba de ello. A la vez, relanzó su
tour de fotos junto a representantes de entidades y deportistas locales,
haciendo posar insólitamente a su nueva esposa en varias de las imágenes que se
reparten a la prensa, buscando limpiar su imagen, bastante devaluada
últimamente. El método no es nuevo: ya lo hacía con su primera cónyuge, Beatriz
Mohni, y con la segunda, Natalia Salas, a quien inclusive se intentó
«posicionar» para una probable candidatura. Ambas están ahora en el ojo de la
Justicia por la gran cantidad de bienes que acumulan y cuyo origen deberán
explicar. A Mohni no se le conocía trabajo más que el de ama de casa en sus
tiempos de primera dama, mientras que Salas fue empleada comunal y luego se
recibió de abogada.
Lo que perturba a Pereyra es que
la causa tuvo un detalle importantísimo en el mes que culminó: el armado de un
«legajo patrimonial», que sólo puede significar una cosa: se está avanzando en
el tema del enriquecimiento ilícito. Todos los movimientos económicos de
Pereyra y de su círculo íntimo en los últimos años están ahora en observación.
Algo que el hombre nunca se había imaginado cuando confiaba en que el reinado
de los K iba a ser eterno.
«Llenar un papel no es
suficiente»
Pereyra siempre quiso mostrarse
como un hombre probo y alejado de toda sospecha. Pero cada vez que se enfrentó
a un periodista que en lugar de hacerle de claque le hacía preguntas en serio,
se enredó en un trabalenguas lingüístico que mostró su poca preparación y su
pobre nivel intelectual.
En diciembre de 1994, a pocas
semanas de enfrentar a Julio Carpinetti en la interna del Justicialismo, y
hablando sobre un proyecto del Concejo Deliberante para que los funcionarios
presentaran su declaración de bienes, el Intendente Pereyra declaró a Mi
Ciudad: «Cada uno es responsable de su patrimonio. Llenar un papel más o menos
no es suficiente. Hay que poder demostrar con la forma de vida, con el accionar
diario, poder justificar ante los hijos de uno, ante los vecinos, que no hay un
enriquecimiento con la función pública. Aunque algunos funcionarios de
distintos partidos puedan llenar bien los papeles, en la práctica no pueden
demostrar de dónde vienen sus fondos… Ojalá nunca me ocurra ser mirado como se
mira a algunos ex funcionarios o funcionarios del Municipio, es decir, por sus
conquistas económicas.
-¿Hizo su declaración jurada?
-Sí. En la Escribanía General de
Gobierno. Yo no tengo nada, no estoy bajo sospecha.
En otra entrevista exclusiva, en
julio de 1996, cuando apenas estaba tomando estado público el escándalo de «La
Voz del Campo», en el que se esclavizó a 200 trabajadores de Florencio Varela
desde el aparato estatal, el Intendente nos dijo: «Cualquier denuncia nos hace
aparecer como corruptos, pero la gente no vota a los que andan en cosas raras.
Por lo menos esa es la imagen que yo quiero dar, que mis hijos puedan seguir
estudiando en Varela sin que nadie los señale y les diga «tu padre es esto o lo
otro».
«Tengo una quinta hipotecada»
En abril de 2010, Pereyra ya
casado con la abogada Natalia Salas –quien se recibió tiempo después de la
boda-, volvió a hablar para Mi Ciudad y le preguntamos:
-¿Qué bienes tiene?
-Tengo una quinta en F. Varela y
que está hipotecada. Y nada más. Ni auto. Mi señora tiene su camioneta y
algunos bienes que eran de ella. A nombre de Julio Pereyra no tengo nada… y a
nombre de otra persona, pero que sea mío, tampoco. Usted sabe que yo estuve
casado en primeras nupcias y todo quedó para mis hijos y mi ex mujer. No tengo
nada en Puerto Madero, ni campos, ni nada de lo que se dice por ahí. Es todo un
chusmerío barato que hace mucho daño. Si alguien tiene algo para decir que lo
haga claramente y listo. Este es un distrito con dirigentes probos que no han
hecho nada anormal.
DIARIO MI CIUDAD.

No hay comentarios:
Publicar un comentario