Es una semana clave en la
política provincial. La llegada a la Legislatura del Presupuesto (que por todo
concepto suerará los 520 mil millones de pesos) y la Ley Impositiva acelera la
negociación por las autoridades en Diputados. En el oficialismo buscan cambiar
de aliado, y en ese sentido comienza una rueda de reuniones con peronistas.
A pesar de que hay sectores del
propio oficialismo que preferirían demorar la llegada del Presupuesto a la
Legislatura, y antes definir el cambio de autoridades en la Cámara de
Diputados, el Ejecutivo insiste en que mandará la Ley de Leyes esta semana,
acompañada por la Ley Impositiva, que no tendrá revalúo pero sí una actualización
de los impuestos.
El Presupuesto 2017, se estima,
superaría los 520 mil millones de pesos, sumando los organismos
descentralizados con partidas aparte (Lotería, IOMA, Banco Provincia y Caja de
Jubilaciones del Banco Provincia). El Presupuesto llegará con un endeudamiento
de unos 60 mil millones de pesos, atado nuevamente a fondos especiales para las
intendencias.
“Deberíamos definir primero el
cambio de autoridades en la Cámara antes de que entrara el Presupuesto; no
puede ser pieza de cambio una cosa de la otra, y lo que debemos hacer es
primero definir cómo queda Diputados para luego negociar el Presupuesto más
tranquilos”, le comentó a La Tecla un diputado del oficialismo.
En cuanto a la negociación por
las autoridades de Cámara, en rigor por qué sector se queda con la
vicepresidencia (es decir por la firma compartida), la temperatura va en
aumento, y acompañada por inminentes cambios en los bloques en los cuales quedó
dividido el Frente para la Victoria.
Descuentan en el oficialismo que
Manuel Mosca será el presidente de Diputados en 2017. Del modo en que se
configuró el acuerdo el año pasado, la vicepresidencia debiera ser para el
Frente Renovador. En el massismo aseguran que el acuerdo con Cambiemos continúa
y que se debería respetar lo acordado. Sin embargo, hasta los propios
seguidores de Sergio Massa reconocen que advierten movidas del vidalismo para
correrlos de ese casillero y negociar con el peronismo.
El cambio de eje en cuanto al
aliado interno no sólo tiene que ver con cuestión de números. También hay un
componente electoral: el oficialismo ve cada vez con mejores ojos como el rival
a vencer al peronismo, con la intención de repetir un esquema parecido al de
2015 y relegar a Massa al tercer lugar. Elegir el rival, una costumbre cada vez
más frecuente en la política desde que los personalismos se imponen a los
sellos partidarios.
El problema que enfrenta
Cambiemos en ese caso es la dispersión del peronismo, dividido en tres en la
Cámara baja, aunque con movimientos en las últimas semanas que reconfigurarían
ese escenario más pronto que tarde.
Como ya se dijo en este medio, el
pase de Walter Abarca, Alicia Sánchez y Liliana Pintos del bloque FpV-PJ al
Frente para la Victoria sería inminente; a la vez que los 10 legisladores
restantes del FpV-PJ se unirían a los 6 de Peronismo para la Victoria-FpV, y
probablemente la legisladora Mónica López. Si todo esto sucediera, el Frente
para la Victoria quedaría con 20 al igual que el Frente Renovador, mientras que
la nueva bancada sumaría entre 16 y 17.
No parece suficiente para el
oficialismo, que pretende tener un solo espacio con el cual acordar y con ello
llegar no sólo a la mayoría sino a los dos tercios; para lo cual necesita a
todo el peronismo unido. Es decir, que vuelvan a ser 36 como a principio de
año; una quimera difícil pero no imposible si el peronismo lleva a la práctica
lo que declama: la unidad.
De eso, y otros temas,
seguramente hablarán el jueves el ministro de Gobierno bonaerense, Federico
Salvai, y el ex ministro del Interior de Cristina Fernández, Florencio
Randazzo. Los motivos de Randazzo serían dos: uno el político, en tanto el ex
funcionario kirchnerista quiere volver al ruedo y pisar fuerte en la
Legislatura; y el otro buscar cierto blindaje sobre cuestiones judiciales que aparecerían
en las próximas semanas.

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