Cuenta una historia hindú
que un hombre había atrapado a un bebe
elefante y lo amarro a una estaca con una soga de no más de 4 metros. El
elefante bebe lucho con todas sus fuerzas para escapar pero luego de un tiempo,
se cansó, perdió la esperanza de ser libre y se redimió a su condición. Con el
correr de los años, el elefante creció y consiguió hacerse de la fuerza
suficiente para vencer la estaca pero su mente ya había desterrado su idea de
libertad. Para él era normal estar con la estaca y la soga, y esperar a un
hombre bueno, (aquel que lo hizo prisionero y le robo sus años) que
cotidianamente le ofrecía una fruta para hacerlo sentir feliz.
Son muchas las historias de
agrupaciones de base y militantes que han trabajado durante años solo por el
saludo y la esperanza. Muchas de estas agrupaciones en sus inicios, seguramente
soñaron con ser herramientas en la construcción democrática con la esperanza de
mejorar la calidad de vida de sus vecinos pero, un pequeño sector de dirigentes
corruptos, egoístas y que solo se mueven por puro proyecto personal, han
corporativizado las estructuras políticas dejando que lleguen a consolidarse
solo aquellos militantes traidores disfrazados de peronistas que solo desean
ser como ellos (ladrones, traidores e hipócritas). Esta realidad habla por sí sola y es
irrefutable cuando uno puede ver los barcos, autos de alta gama, casas en
barrios privados y otros lujos de clase alta a la que se han aferrado durante
estos últimos años muchos de nuestros funcionarios y dirigentes que se hacen
llamar “peronistas”.
Ahora la pregunta del millón es: ¿A donde está lo inteligente de seguir a estos zánganos dirigentes corruptos de la política pseudoperonista cuando en realidad se cagan en la comunidad organizada?. Y la otra pregunta del millón es: ¿Por qué las militancias de base no pueden conformar su parlamento para decidir a qué dirigente seguir y a cual no?. El problema es que este tipo de organización molestaría a los de la esfera quizás más alta porque si las bases se unieran generarían un contrapeso de gran impacto quitándoles una parte sustanciosa del poder de decisión. No debemos olvidar tampoco, que son sus errores y sus corruptas ambiciones las que obligarían a este tipo de evolución.
Pero la idea no es destruir la estructura ni
la linealidad, la idea es conformar un contrapeso institucional necesario porque
en general, y por la razón que sea, la alta conducción no limpia desde adentro
a la corrupción peronista de los dirigentes cercanos a las bases. De hecho en
la mayoría de los casos se los tapa y se los protege aunque este haya
perjudicado a sus propios compañeros en demasía, y su enriquecimiento sea más
que notorio.
Esta es una realidad que tenemos
hoy, la de un mal manejo intrapartido con las agrupaciones y militancias de
base donde el dirigente de la alta esfera termina casi siempre defendiendo al dirigente
traidor y no a los territoriales. Lo protege y lo deja seguir haciendo lo que
quiere con los fondos públicos y con los reconocimientos inexistentes a las
militancias de base. Los abusos, las
humillaciones, la hipocresía, el trabajo barato o gratuito y la no
contemplación de territoriales en las decisiones políticas, son las únicas
cartas con las que puede jugar un militante peronista de base en la mayoría de
los casos.
Es por todo esto, que si buscamos
volver al poder en las próximas elecciones, no podemos seguir soportando a
estos dirigentes que se cansaron de abusar de los compañeros de base con mentiras y falsas esperanzas mientras
ellos se enriquecieron durante años engañando al pueblo y al partido. Ningún recurso puede reemplazar a un
militante hablando y convenciendo a don José de votar a tal o cual dirigente a
menos que busque llevar al poder a algún “corrupto impresentable”.
Los
medios tienen muchísima fuerza pero el poder del “cara a cara” es
irremplazable. Si los dirigentes de la
alta conducción no limpian los espacios políticos territoriales de dirigentes
corruptos, egoístas, soberbios, y que castigan a los propios compañeros
peronistas con políticas de billetera para que le falte el pan en la mesa; son
las agrupaciones y militancias territoriales las que deben cortar sus cabezas quitándoles
todo el apoyo en el territorio, así como estos falsos peronistas en arranques
de abuso de poder, les cortan los pies cuando quieren y de una forma más que
perversa. El General Perón Habilito a los compañeros a “marchar con la cabeza
de los dirigentes”, pero jamás dejar que se manche ni pierda el Peronismo por
un puñado de HDRP.
Lic. Gustavo Adrián Berón
gustavoberon69@hotmail.com
Florencio Varela



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