Hace pocos días, un comunicado de
la Municipalidad de F. Varela pretendió justificar los arreglos hechos en el
barrio privado donde vive el Intendente Pereyra por la necesidad de una niña
discapacitada del lugar.
En la calle 1156 de Ingeniero
Allan hay más de 10 discapacitados. Sin embargo, y pese a los repetidos pedidos
que sus vecinos hacen desde hace años a la Municipalidad de Florencio Varela,
nadie se ocupa de ellos. Cada vez que llueve, cuadras y cuadras quedan anegadas
y ningún vehículo puede ingresar ni salir del lugar.
En el barrio, no hay agua
corriente, ni cloacas, ni gas. La luz sólo se ve en unos pocos postes, porque
algún lugareño puso un foco por las suyas y a su costo. Hay un enorme basurero
de autos abandonados en medio de las casas, y los chiquitos están condenados a
crecer en medio de la mugre y el abandono más cruel.
Verónica Saucedo tiene una hija
de 12 años con el síndrome de Cornelia de Lange, una enfermedad que ataca el
desarrollo físico e intelectual. La nena está en un carrito porque no puede
desplazarse sola. “Acá no entran las ambulancias ni los fletes. Se quedan en la
esquina y tenemos que acarrear lo que queramos trasladar. La nena convulsiona,
y si le llega a pasar de noche, no sé qué puedo hacer.
Los remises no entran
por miedo a que les roben o por el estado de la calle. No tengo lo esencial: ni
siquiera puedo llevarla a la plaza. La basura hay que quemarla, pero a los
pañales no los puedo quemar, porque contaminan y a ella le hace mal respirar el
humo. Ahora está enferma, con fiebre, y la estoy nebulizando. Cuando llueve, no
se puede pasar ni con el carrito ni con la silla de ruedas. Parece que a nadie
le interesa arreglar esto, para que por lo menos podamos movilizarnos como
personas”, nos dice.
Verónica y su hija no reciben
ningún tipo de asistencia de la Comuna.
Nadia tiene 24 años y su bebita,
10 meses. Este es su testimonio: “La salita sólo hace el control a los chicos
hasta que tienen 2 meses. Después ya no. Y en la sala no hay pediatra. Hay uno
solo en El Parque, que atiende los viernes y solamente da 10 turnos para los
nenes que están enfermos. Si vas de urgencia no te atienden. Y el Hospital de
F. Varela es un asco”.
Otro vecino se acerca, caminando
como puede y con la ayuda de un bastón. Tuvo un ACV y no puede comunicarse muy
bien, pero trata de dar apoyo con su presencia. Se llama Enrique y tiene 62
años pero como suele ocurrir en estos casos, parece mucho mayor. Con gran
esfuerzo, saca agua de dudosa pureza de una manguera y la pone dentro de unos
bidones. Será la única que tenga hasta mañana.
Perros y hasta caballos muertos,
autos desvencijados, ratas que corren de aquí para allá y chanchos que se
escapan de una casa cercana son parte de lo que esta gente debe presenciar cada
día de su vida en una ciudad que el Intendente, desde su residencia de lujo,
llama “un buen lugar para vivir”.
Mi ciudad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario