lunes, 5 de septiembre de 2016

F.Varela: Los olvidados



Hace pocos días, un comunicado de la Municipalidad de F. Varela pretendió justificar los arreglos hechos en el barrio privado donde vive el Intendente Pereyra por la necesidad de una niña discapacitada del lugar.

En la calle 1156 de Ingeniero Allan hay más de 10 discapacitados. Sin embargo, y pese a los repetidos pedidos que sus vecinos hacen desde hace años a la Municipalidad de Florencio Varela, nadie se ocupa de ellos. Cada vez que llueve, cuadras y cuadras quedan anegadas y ningún vehículo puede ingresar ni salir del lugar.

En el barrio, no hay agua corriente, ni cloacas, ni gas. La luz sólo se ve en unos pocos postes, porque algún lugareño puso un foco por las suyas y a su costo. Hay un enorme basurero de autos abandonados en medio de las casas, y los chiquitos están condenados a crecer en medio de la mugre y el abandono más cruel.

Verónica Saucedo tiene una hija de 12 años con el síndrome de Cornelia de Lange, una enfermedad que ataca el desarrollo físico e intelectual. La nena está en un carrito porque no puede desplazarse sola. “Acá no entran las ambulancias ni los fletes. Se quedan en la esquina y tenemos que acarrear lo que queramos trasladar. La nena convulsiona, y si le llega a pasar de noche, no sé qué puedo hacer. 

Los remises no entran por miedo a que les roben o por el estado de la calle. No tengo lo esencial: ni siquiera puedo llevarla a la plaza. La basura hay que quemarla, pero a los pañales no los puedo quemar, porque contaminan y a ella le hace mal respirar el humo. Ahora está enferma, con fiebre, y la estoy nebulizando. Cuando llueve, no se puede pasar ni con el carrito ni con la silla de ruedas. Parece que a nadie le interesa arreglar esto, para que por lo menos podamos movilizarnos como personas”, nos dice.
Verónica y su hija no reciben ningún tipo de asistencia de la Comuna.
Nadia tiene 24 años y su bebita, 10 meses. Este es su testimonio: “La salita sólo hace el control a los chicos hasta que tienen 2 meses. Después ya no. Y en la sala no hay pediatra. Hay uno solo en El Parque, que atiende los viernes y solamente da 10 turnos para los nenes que están enfermos. Si vas de urgencia no te atienden. Y el Hospital de F. Varela es un asco”.

Otro vecino se acerca, caminando como puede y con la ayuda de un bastón. Tuvo un ACV y no puede comunicarse muy bien, pero trata de dar apoyo con su presencia. Se llama Enrique y tiene 62 años pero como suele ocurrir en estos casos, parece mucho mayor. Con gran esfuerzo, saca agua de dudosa pureza de una manguera y la pone dentro de unos bidones. Será la única que tenga hasta mañana.

Perros y hasta caballos muertos, autos desvencijados, ratas que corren de aquí para allá y chanchos que se escapan de una casa cercana son parte de lo que esta gente debe presenciar cada día de su vida en una ciudad que el Intendente, desde su residencia de lujo, llama “un buen lugar para vivir”.



Mi ciudad.

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